Sus tres obras principales fueron: El Túnel, Sobre héroes y tumbas, Abaddón el exterminador. También, aunque con menos repercusión, destacó por sus ensayos y fue pintor aficionado.
La pintura fue mi primera pasión, desde la niñez, cuando aún no sabía leer ni escribir…Sin embargo, durante el casi medio siglo que dediqué a los libros. Siempre sentía la dolorosa nostalgia por aquella primera vocación, y no podía entrar al taller de un amigo sin empezar a sentir una penetrante tristeza: bastaba el olor a la trementina. Ese sentimiento se acentuó en París, antes de la segunda guerra, cuando trabajaba en el Laboratorio Curie e iba a reunirme con los surrealistas, como si una buena y honesta ama de casa se entregara de noche a la prostitución. (Extracto de una entrevista al escritor)
Fue presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, cuando terminó su labor en dicha comisión, que no le dejaba tiempo para la literatura, resume su experiencia en una frase: “He estado en el infierno”.


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